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8 ó 16 bits

De un tiempo a esta parte, los fotógrafos han tenido que ir acostumbrándose a una serie de nuevos conceptos, y asimilando un vocabulario novedoso. Cuando ya parecía todo aprendido y la situación controlada, aparece el asunto de los bits. Resulta que es mejor usar 16 bits que 8. Tanto es que, si uno usa "sólo" 8, mejor que no lo diga, no sea que lo tomen por un vulgar aficionado que no sabe de qué va esto. Hemos puesto a prueba a los 16 bits, y he aquí los resultados.

Una pequeña introducción al tema

No es el objeto de este artículo explicar con detalle cómo se distribuye la información del color en un archivo de imagen. Lo que adelantaremos, es que, en el laboratorio digital, podemos trabajar con imágenes de 8 ó de 16 bits. Las imágenes de 16 bits contienen muchísima más información que las de 8. Éstas tienen 256 niveles de luminosidad para cada color, mientras que las de 16 bits, contienen nada más y nada menos que 65.536. ¡Qué barbaridad! ¡A partir de ahora sí que haré fotografías buenas!.

Ocurre que toda esa cantidad de información es, frecuentemente, mayor de lo que podemos percibir, y más si hablamos de copias impresas a 10x15, o poco más. Sin embargo, las imágenes de 16 bits aguantan mucho mejor los retoques a que son sometidas en el laboratorio digital. Al menos, esa es la teoría. Cada vez que aplicamos niveles, capas de ajuste u otros tipos de filtros, se producen pérdidas de información, y, llegado a un cierto punto, empiezan a estropearse los degradados, y, especialmente, las sombras, que es donde menos información hay.

No todas las cámaras digitales permiten tomar imágenes de 16 bits. De salida, el formato JPEG, sólo admite 8 bits. El TIFF puede ser de 8 ó de 16 bits. Y el RAW, una vez interpretado por algún programa adecuado, puede generar una imagen de 8 ó de 16 bits. Por ello, las cámaras que sólo disponen de formato JPEG no pueden crear imágenes de 16 bits. Eso sí, cada vez son más los modelos, incluso de gama media, que pueden grabar en formato RAW.

Otro asunto, aunque, para la mayoría de los usuarios no sea un problema, es que los archivos de 16 bits ocupan bastante más espacio. Como ejemplo, hemos guardado una fotografía de 5 megapíxels en 16 bits y en 8 bits, y han ocupado, respectivamente, 15 y 29 megabytes. Esto se traduce, eso sí, en que, cuando estamos trabajando con ellas, crean una mayor carga al ordenador, especialmente s se utilizan bastantes capas.

Pasemos ahora a ver los ejemplos prácticos, que es lo que interesa, y, en base a los cuales podremos valorar si vale la pena usar los 16 bits.

Ejemplo 1

Partiremos de esta imagen, de la cual tenemos 2 versiones: una a 8 bits y, la otra, a 16 bits.


Histograma de 8 bits


Histograma de 16 bits

De salida, vemos que ambos histogramas son idénticos.

Vamos a ajustar los niveles, desplazando el controlador central hasta el valor de 0,60. Estos son los resultados:


8 bits
Vemos que el  histograma sufre el llamado "efecto peine", que indica que hay valores de luminosidad que no existen, lo que puede dar lugar a degradados poco suaves.


16 bits
El  histograma indica que sigue habiendo continuidad en todos los niveles de luminosidad


Este es el aspecto de la imagen después de las modificaciones

8 bits 16 bits
En estos recortes al 100 %, vemos que las diferencias no son muy grandes. Eso sí, ha cambiado algo la tonalidad. No obstante, las imágenes, observadas a un tamaño normal,
se pueden considerar iguales.

A continuación hemos añadido una capa (duplicada de la imagen) en modo multiplicar, para oscurecer la fotografía. La finalidad es comprobar qué detalle podremos extraer después de las zonas más oscuras.



Esta es la imagen después de añadir la capa duplicada en modo multiplicar. Sólo ponemos una toma, ya que, a este tamaño, serían indistinguibles.

Ahora, con niveles, subimos los tonos medios para comprobar cuánto detalle podemos extraer de la zona del suelo, aparentemente negra. Veamos dos recortes:

8 bits

16 bits

Después de subir los tonos medios con niveles, vemos que en la zona de las casas hay diferencias de tono, e, incluso de detalle. En la parte de la hierba (correspondiente, el recorte, a la zona inferior izquierda de la fotografía), se observa mayor saturación en la toma de 16 bits, pero con algo de pérdida de detalle respecto a la de 8 bits. Resultado sorprendente y contrario a la teoría, por cierto.
Naturalmente, todos los ajustes han sido hechos de manera exacta en las dos versiones.

 

Ejemplo 2

Ahora vamos a tratar un degradado, procedente de una puesta de Sol. Aquí está:

Hemos recortado un fragmento en vertical del degradado, para ver, después de aplicar una capa duplicada en modo multiplicar, para acentuar la intensidad del color.

 

8 bits

16 bits

Observamos que tanto las imágenes como los histogramas son muy similares.

 

Ejemplo 3

Seguiremos ahora con una imagen muy subexpuesta, para comprobar qué ventajas podemos obtener de los 16 bits.

8 bits

16 bits

En este caso, vemos que el histograma no es idéntico, a pesar de ser dos imágenes extraídas del mismo archivo RAW, con idéntica configuración. Sin embargo, se aprecian diferencias en la zona de la izquierda (las sombras), donde, en 8 bits, parece haber más carencia de datos.

Primero, hacemos una selección del pobre buitre atado, y, esta vez, con la herramienta curvas, aplicando la siguiente curva:

 

El resultado es este:

8 bits

16 bits

   

   

Vemos que los recortes muestran una buena cantidad de ruido, debido a la escasa información que había en la toma original. Mirando los histogramas, se observan grandes huecos en las tomas de 8 bits, mientras que en las de 16 bits, el gráfico se conserva perfectamente completo. Sin embargo, en las fotografías propiamente dichas es muy difícil encontrar diferencias.

Como vemos que el histograma nos indica grandes diferencias, hemos tomado el primer recorte y lo hemos sometido a una sesión de curvas, para ver si realmente, ahora que el recorte de 8 bits ha recibido una buena paliza, realmente cede ya y se muestran diferencias respecto al de 16 bits en la propia imagen.

Aplicamos la siguiente configuración de niveles, para aumentar el contraste y aclarar los tonos medios:

 

Los resultados son estos:

8 bits

16 bits

Los histogramas siguen marcando diferencias, si bien vemos que el de 16 bits empieza a mostrar signos de debilidad. Pero, la imagen sigue siendo, digamos, idéntica.

Ejemplo 4

Finalmente, utilizamos una imagen original en RAW, y guardada, respectivamente, en TIFF de 16 bits (ocupando 28,15 Mb, en el disco duro); otra, en TIFF de 8 bits (14,09 Mb); otra, en JPEG a la máxima calidad (2,22 Mb) y otra en JPEG de calidad 8 (en Adobe Bridge), ocupando, en disco, 667 Kb.

Incluímos una sóla imagen con un histograma, puesto que son idénticos en todas las versiones de 8 y de 16 bits, a este tamaño de muestra.

Hemos  realizado el siguiente proceso con ellas:

-Ajuste del contraste con niveles (valores 12,1,196).
-Ajuste de la saturación (+30).
-Máscara de enfoque ( cantidad: 245; radio:1; umbral: 0).

Los resultados son estos:

Histogramas:

TIFF 16 bits

TIFF 8 bits

JPEG 8 bits Calidad Máxima

JPEG 8 bits Calidad 8

Respecto a los histogramas, vemos que son virtualmente iguales, después del proceso a que han sido sometidos.

Imagen entera (igual que otras veces: ponemos sólo una, ya que a este tamaño son indistingubles):

 

Recortes:

TIFF 16 bits

TIFF 8 bits

JPEG 8 bits Calidad Máxima

JPEG 8 bits Calidad 8

En estos recortes, vemos que la diferencia entre los ejemplos en TIFF de 8 y 16 bits son inapreciables. Con respecto al JPEG a máxima calidad, sí hay alguna diferencia, aunque hay que mirar con mucho detenimiento, y, teniendo en cuenta, que es un recorte muy pequeño. De hecho, incluso en una impresión en papel a buen tamaño (30x40), es casi imposible distinguir diferencias. El recorte de la imagen en JPEG de calidad 8 sí muestra una degradación importante (provocada por la compresión JPEG).

Conclusiones

Después de todos estos ejemplos, podemos concluir que las diferencias, basándonos en los histogramas, son considerables, siempre a favor de los 16 bits. Sin embargo, esas diferencias no son fáciles de distinguir a simple vista. Tanto es así, que nos atreveríamos a decir que, en muchos casos, o en casi todos los casos, no se aprecian diferencias. Aún así, es un tema lo suficientemente importante y complejo como para no dejarse llevar a conclusiones precipitadas basadas en estas muestras. Más bien, este artículo puede servir de incentivo para que, aquellos quienes estén interesados en este asunto, investiguen por su cuenta y saquen sus conclusiones.

Importante

Si alguien desea hacernos llegar sus aportaciones (comentarios, ejemplos, etc.), que aporten luz sobre este tema, estaremos encantados de publicarlos en esta misma página.

Pueden escribir fotoraton@rsfotodigital.net

 

 

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